
Géneros Periodísticos III (Historia) Julio Fernández
Sueños de niñez
Nunca me imaginé estar haciendo clases en la Universidad de Harvard. Una de de las más prestigiosas del mundo. Ni tampoco ver a mi profesor de la infancia, John Percy escuchándome atentamente. Mi nombre es Lukas Blomstrong. Tengo 55 años y soy físico nuclear. Me he dedicado a la docencia universitaria gran parte de mi vida. Debido a esto he viajado y realizado diversas cátedras, no sólo en Estados Unidos, sino que también en Europa y América Latina. Mi currículum puede ser bastante amplio, sin embargo todo esto que he logrado es gracias a un profesor que tuve en el colegio y a mi querida madre que en paz descanse.
Desde mi infancia estudiaba en un colegio en las afueras de la ciudad. Nunca pensé que iba a lograr lo que he llegado a ser: un buen padre, esposo, abuelo y afortunadamente tengo un buen vivir. Esta profesión me ha dado una serie de beneficios como recorrer distintos países y compartir con grandes intelectuales destacados de nuestros tiempos en donde realizo charlas y seminarios que me han ayudado a conocer distintas latitudes del mundo.
En mis primeros años de colegio fui un alumno mediocre. Tampoco tuve la oportunidad de ir a un buen colegio, ni menos la ayuda de mis padres. Ellos se separaron cuando yo tenía 10 años, mi padre se fue con otra mujer y mi madre trabajaba como mesera en un restaurante en el centro de la ciudad. Al no tener un buen pasar económico, muchas veces tuve que ayudar a mi madre en el restaurante para poder solventar los gastos de la casa.
Podría decir que todo lo que he conseguido en mi vida profesional lo he hecho con gran esfuerzo, especialmente para ayudar a mi madre quien falleció hace un año. Por mi profesión tengo que viajar a distintas partes del mundo para realizar charlas y seminarios, en donde expongo diversos temas en materia relacionadas a las ciencias.
A pesar de todos estos inconvenientes que tuve en mi infancia, un profesor en el colegio llamado John Percy me ayudó no sólo a crecer como persona, sino también intelectualmente. Algo curioso es que a pesar de ser un alumno del montón, yo sentía que aquel profesor tenía depositadas grandes expectativas en mí con tan sólo 14 años. Esto lo veía en que el John, quien sabía mi delicada situación económica, me prestaba apuntes, libros y una serie de material relacionado con las ciencias.
Con el transcurrir de los años me iba dando cuenta que el hacer clases podría ser una vocación. Sumado a que mis notas en los últimos años escolares eran las mejores del curso y, en gran medida al profesor John., quien al terminar el último año en el colegio me incentivo para que postulara a la Universidad de Harvard. Fue así como postulé y me preparé intensamente para dar aquel temido examen de postulación dado por una beca que ofrecía la casa de estudio. Fue una larga preparación en donde postulaban 200 personas para optar por los cinco cupos. La mayoría venía de colegios con mayor prestigio que el mío, sin embargo mi preparación fue bastante responsable a pesar que no me pude dedicar un ciento por ciento debido a que tenía que ayudar a mi madre en el restaurante.
Fue así como tuve que esperar durante dos semanas la espera de los resultados del examen. Mi profesor John me tenía bastante confianza. Daba por hecho que iba estar dentro de los cinco cupos que estaban disponibles para la beca. Lo logré. Todo gracias al esfuerzo que realicé durante los últimos años. Yo lo califico así, debido alas dificultades que se me plantearon desde niño.
Mi vida universitaria pasó rápidamente. Gracias a mi desempeño y a mis buenas calificaciones pasé la carrera sin grandes problemas. No es mi intención revelar mis aptitudes, sin embargo, reconozco que tuve grandes reconocimientos a nivel universitario. Todo esto acompañado de una serie de artículos y textos que han ayudado en el campo de la ciencia.
Ahora veo la vida distinta. De mi padre no sé nada. Ojalá haya leído algunos de mis artículos o, tal vez, que me haya visto en alguna revista o programa especializado en el área científica.
Este último tiempo junto a mi experimentado profesor John estamos haciendo un libro que puede marcar una pauta para el área científica en los próximos años. Eso sí, todo esto sentado en algún lugar del restaurant, donde mi madre y yo trabajamos, pero ahora desde la perspectiva de ser dueño.
Sueños de niñez
Nunca me imaginé estar haciendo clases en la Universidad de Harvard. Una de de las más prestigiosas del mundo. Ni tampoco ver a mi profesor de la infancia, John Percy escuchándome atentamente. Mi nombre es Lukas Blomstrong. Tengo 55 años y soy físico nuclear. Me he dedicado a la docencia universitaria gran parte de mi vida. Debido a esto he viajado y realizado diversas cátedras, no sólo en Estados Unidos, sino que también en Europa y América Latina. Mi currículum puede ser bastante amplio, sin embargo todo esto que he logrado es gracias a un profesor que tuve en el colegio y a mi querida madre que en paz descanse.
Desde mi infancia estudiaba en un colegio en las afueras de la ciudad. Nunca pensé que iba a lograr lo que he llegado a ser: un buen padre, esposo, abuelo y afortunadamente tengo un buen vivir. Esta profesión me ha dado una serie de beneficios como recorrer distintos países y compartir con grandes intelectuales destacados de nuestros tiempos en donde realizo charlas y seminarios que me han ayudado a conocer distintas latitudes del mundo.
En mis primeros años de colegio fui un alumno mediocre. Tampoco tuve la oportunidad de ir a un buen colegio, ni menos la ayuda de mis padres. Ellos se separaron cuando yo tenía 10 años, mi padre se fue con otra mujer y mi madre trabajaba como mesera en un restaurante en el centro de la ciudad. Al no tener un buen pasar económico, muchas veces tuve que ayudar a mi madre en el restaurante para poder solventar los gastos de la casa.
Podría decir que todo lo que he conseguido en mi vida profesional lo he hecho con gran esfuerzo, especialmente para ayudar a mi madre quien falleció hace un año. Por mi profesión tengo que viajar a distintas partes del mundo para realizar charlas y seminarios, en donde expongo diversos temas en materia relacionadas a las ciencias.
A pesar de todos estos inconvenientes que tuve en mi infancia, un profesor en el colegio llamado John Percy me ayudó no sólo a crecer como persona, sino también intelectualmente. Algo curioso es que a pesar de ser un alumno del montón, yo sentía que aquel profesor tenía depositadas grandes expectativas en mí con tan sólo 14 años. Esto lo veía en que el John, quien sabía mi delicada situación económica, me prestaba apuntes, libros y una serie de material relacionado con las ciencias.
Con el transcurrir de los años me iba dando cuenta que el hacer clases podría ser una vocación. Sumado a que mis notas en los últimos años escolares eran las mejores del curso y, en gran medida al profesor John., quien al terminar el último año en el colegio me incentivo para que postulara a la Universidad de Harvard. Fue así como postulé y me preparé intensamente para dar aquel temido examen de postulación dado por una beca que ofrecía la casa de estudio. Fue una larga preparación en donde postulaban 200 personas para optar por los cinco cupos. La mayoría venía de colegios con mayor prestigio que el mío, sin embargo mi preparación fue bastante responsable a pesar que no me pude dedicar un ciento por ciento debido a que tenía que ayudar a mi madre en el restaurante.
Fue así como tuve que esperar durante dos semanas la espera de los resultados del examen. Mi profesor John me tenía bastante confianza. Daba por hecho que iba estar dentro de los cinco cupos que estaban disponibles para la beca. Lo logré. Todo gracias al esfuerzo que realicé durante los últimos años. Yo lo califico así, debido alas dificultades que se me plantearon desde niño.
Mi vida universitaria pasó rápidamente. Gracias a mi desempeño y a mis buenas calificaciones pasé la carrera sin grandes problemas. No es mi intención revelar mis aptitudes, sin embargo, reconozco que tuve grandes reconocimientos a nivel universitario. Todo esto acompañado de una serie de artículos y textos que han ayudado en el campo de la ciencia.
Ahora veo la vida distinta. De mi padre no sé nada. Ojalá haya leído algunos de mis artículos o, tal vez, que me haya visto en alguna revista o programa especializado en el área científica.
Este último tiempo junto a mi experimentado profesor John estamos haciendo un libro que puede marcar una pauta para el área científica en los próximos años. Eso sí, todo esto sentado en algún lugar del restaurant, donde mi madre y yo trabajamos, pero ahora desde la perspectiva de ser dueño.
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